La evaluación como parte del proceso educativo siempre ha sido un aspecto en el que se tienen muchas dificultades, a la hora de ejecutarla en sus tres etapas: diagnóstica, formativa y sumativa y al tener que procesar la información para tomar decisiones oportunas de retroalimentación.
La evaluación del aprendizaje basado en proyectos, como proceso continuo, permite al alumno demostrar de muchas maneras sus logros y, al docente recoger en forma sistemática información acerca de qué y cómo van aprendiendo sus estudiantes, así como de las necesidades de aprendizaje de los mismos, para que pueda hacer los ajustes inmediatos y permitir encaminarlos en las tareas del proyecto e ir mejorando su rendimiento. Esto hace que los estudiantes puedan desarrollarse como estudiantes seguros e independientes.
Las evaluaciones sumativas, que se dan al final de una unidad o proyecto, brindan información útil que si son analizadas con detenimiento, ayudan a descubrir áreas de debilidad que pueden ser retomadas con mayor profundidad en las unidades siguientes. Así mismo los estudiantes pueden reconocer cuáles son las áreas en las que tienen mayor problema y fijarse metas para mejorar sus aprendizajes posteriores.
En este proceso de evaluación es importante que el docente provea a los estudiantes de ciertos criterios, modelos, lineamientos a los alumnos de manera que les permitan obtener trabajos de alta calidad, tener oportunidades para monitorear sus logros, reflexionar y mejorar sus procesos y productos.
Hace 11 años
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